Dr. William Mercay
Sobre mí...

“¿Quién soy? Soy la suma de todas mis experiencias, cuestionamientos y aprendizajes. No me defino por etiquetas convencionales, pero si tuviera que elegir algunas, diría que soy un filósofo, un psicólogo no convencional, un ingeniero de proyectos autodidacta, un innovador, un investigados de la intersección entre la ciencia y lo místico, un artista y un educador apasionado. No creo en el espíritu ni en el alma, pero sí en la conciencia, y es esta conciencia la que me ha llevado a explorar múltiples caminos: desde la educación hasta la ciencia, desde la filosofía hasta el arte, desde la hipnosis hasta la dirección de proyectos. Mi vida es una constante búsqueda de respuestas, aunque muchas veces disfruto más de las preguntas. Rechazo las narrativas impuestas, especialmente aquellas que buscan limitar el pensamiento humano. No encuentro sentido en seguir reglas sin cuestionarlas y, si algo me define, es mi capacidad de ver más allá de lo establecido. Para algunos, soy un disruptor; para otros, un pensador que desafía lo que se da por hecho. Soy alguien que busca enseñar lo que la academia ignora, que encuentra la profundidad en lo que otros consideran simple, y que siempre está en movimiento, porque detenerse es traicionar la propia evolución. En última instancia, ¿quién soy? Una conciencia en construcción, explorando los límites de lo que significa existir."

Antes de completar mi ciclo de vida, espero haber dejado algo más que ideas; quiero haber sembrado una forma distinta de pensar. No busco reconocimiento ni halagos, sino haber desafiado las estructuras establecidas, haber despertado en otros la capacidad de cuestionar lo que se da por sentado y, sobre todo, haber demostrado que la disrupción bien dirigida puede ser el motor de la evolución del pensamiento.

No me interesa dejar un nombre grabado en piedra ni que se me recuerde por lo que fui, sino por lo que provoqué en la mente de quienes se atrevieron a ver más allá. Mi mayor satisfacción será saber que ayudé a otros a liberarse del molde impuesto, a encontrar su propia voz y a mirar la realidad desde ángulos inexplorados.

Si algo debo dejar, que sea un eco de preguntas en lugar de respuestas cómodas; que sea la chispa que encienda el fuego de nuevas formas de entender la vida. Porque el legado no está en lo que uno acumula, sino en lo que logra transformar en los demás.